Ya que hablamos de la comunicación y de las palabras quiero comenzar con un cuento que aparece en la Gramática de la fantasía de Gianni Rhodari ,del que cambiaré algunos nombres. En Tailandia vivía un niño de unos cinco o seis años que no hablaba, no hablaba nunca. Pasaban los días, los meses y seguía sin hablar. Un buen día, su madre preocupada le llevó al médico. El médico le dijo,
- Ya sé la solución.
-¿qué, doctor?
- Tiene que buscar palabras bonitas.
La madre, sorprendida y no muy conforme, salió de la consulta. No perdía nada por intentarlo. Así que Daniel se dedicó a buscar palabras bonitas. Busco en los cajones, busco detrás de los muebles, busco en el supermercado- ahi encontró una palabra, la cogió con sumo cuidado, abrió sus manos y la miró. ________ Era ufff, pero no era una palabra bonita. la gente la decía cuando le pasaba algo malo o cuando algo no le gustaba. !Ufff, qué calor hace!, ¡uff, lo que han subido los precios!,¡ufff, qué carácter!. Siguió buscando, en clase, en el cine, en el parque. Allí , en los bancos, encontró otra palabra. La cogió entre sus manos, la abrió, pero seguía sin hablar. __________ la palabra era Vaya. !Vaya con el tiempo, se ha vuelto loco! !Vaya con la vecina, qué coche se ha comprado!, ¿Te has ido a Roma? Vaya, vaya con el que no tenía tiempo. Daniel no se rindió y siguió buscando. Busco en el tren, volvió a buscar en el parque, en el cine y también en su casa y allí, detrás de una silla, encontró una palabra pequeñita, pequeñita, pequeñita. La cogió entre sus manos y cuando las abrió, por fin, habló: hola.
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